En Barregarrow la moto se comprime hasta que la quilla roza el sueloLa mañana del Senior TT me desperté con los tremendos rugidos de las motos clásicas, que calentaban motores para la vuelta de exhibición a unos escasos metros de mi autocaravana. Intenté dormir todo lo posible para tener las pilas cargadas durante la carrera, otra vez seis vueltas, pero esos viejos chiflados con su “cacharros” pusieron fin a mi sueño, la verdad es que hay verdaderas virguerías dentro de las clásicas. Este año, además, se celebra el cincuenta aniversario de Suzuki en el Tourist Trophy, así que había muchas actividades previstas, como la vuelta de Cameron Donald sobre la MotoGP de Loris Capirossi, la visita del propio piloto italiano y una exhibición en el museo de la Isla de las motos más representativas de la marca japonesa.
La verdad es que el sentimiento general del paddock por la mañana era de tristeza por los dos fallecidos el día anterior en la carrera de Supersport, Paul Dobbs y Martin Loicht. El viento y las nubes se fueron disipando al acercarse el medio día y la carrera comenzó puntual. Jorge Lorenzo, Ángel Nieto y Loris Capirossi fueron los elegidos para dar la salida. Cuando me puse bajo la especie de puerta de madera desde la que se sale, vi a Jorge y a Marc Martí saludándome con el pulgar hacía arriba, a Loris con cara de alucinar en colores y a Nieto de preocupación. Aunque venía de disfrutar en la vuelta de exhibición y se había puesto a 230 km/h y eso que no quería correr. Lorenzo también había disfrutado y saltó en el famoso Ballaugh Bridge, de hecho se quedó con ganas de volar más alto. Como siempre el comisario soltó mi hombro y salí disparado. Los cambios que había hecho el día anterior eran muy diferentes y la moto era más estable y suave sobre los baches, pero también más sensible en los cambios de dirección y al acelerar. Así que fui poco a poco acostumbrándome al nuevo tacto.

Así quedó la moto de Guy Martin
Todo iba más o menos bien pero cuando llegué al pit-lane para repostar en la segunda vuelta me encontré con una bandera roja y el acceso cerrado, era la primera vez que veía una carrera parada en el Isla.
Algo grave sucedía porque de lo contrario no lo harían. Por la radio escuchamos que Guy Martin se había caído en Ballagery, un sitio rapidísimo de quinta casi a fondo y rodeado de casas que aquí llaman Ballascary (algo así como la curva del miedo). El mismo lugar donde Dobbs perdió la vida. El caso es que la moto se estrelló contra el muro y se incendió, provocando un desastre monumental. El pobre Guy estaba consciente y fue trasladado al hospital con algunas vértebras y costillas rotas, así que a pesar de sus lesiones todo el mundo respiró con alivio y pensó que era un hombre afortunado. La carrera se pospuso hasta las tres de la tarde y se programó a cuatro vueltas. Esta espera volvió a ser incómoda y más sabiendo a qué se debía.

Momentos de estrés tras suspenderse la carrera
Nos volvimos a poner en acción un poco pasadas las tres de la tarde y en la nueva carrera no contaban las posiciones anteriores, así que las que teníamos antes de anularse la carrera, rodaba el 27º, no valían nada. Casi mejor. Aproveché la parada para hacer unos últimos retoques y la verdad es que mejoramos la moto otro poquito. Al ser a cuatro vueltas todo el mundo salió con rueda trasera nueva y a dar lo máximo.
Acción en Braddan Bridge
La primera vuelta fue bastante bien, sin mucha novedad, tan sólo el viento que en la Montaña era muy fuerte y te sacaba de la trazada en Windy Corner (el propio nombre lo dice) y en la Milla 33, miedo. Al pasar por meta me alcanzó David Hewson, que había hecho un poco mejor lo que llevábamos de carrera. Me puse a su rueda y aunque en algunos sitios me frenaba en otros teníamos una velocidad muy similar, así que me quedé un rato detrás para aprovechar sus trazadas.

El rasante de Ballacry
Al final de la segunda vuelta llegamos juntos al pit-lane y el repostaje fue muy rápido esta vez, así que volvimos a salir juntos. Llegando a Greeba Bridge alcanzamos a Paul Owen, un curtido galés que lleva años en el TT. En la frenada de Ballacraine, en la que se pasa de 5ª a 2ª, apuramos y tanto David como yo le pasamos por dentro. Adelantar aquí produce una sensación más placentera que en un circuito, pero hay que ser mucho más cuidadoso porque apenas hay escapatorias. Así que seguimos tirando fuerte en dirección a Ramsey. Al llegar a Ballaugh Bridge calculé mal la velocidad y llegué demasiado rápido al pronunciado rasante del puente. Me agarré fuerte y di un buen salto, el más alto que he dado nunca, pensé que partía la moto en dos… El caso es que caí más o menos dignamente y seguí mi particular persecución. Al ir calentándome, David se empezó a convertir en un estorbo y estaba pensando donde le adelantaría, aunque a veces no es fácil si las motos corren más o menos lo mismo. Llegamos a la dura frenada de Parliament Square, la plaza del pueblo de Ramsey, todavía no tenía a tiro al piloto que me precedía pero frené bien. Justo cuando voy a tomar la lenta curva de derechas la rueda trasera empieza a deslizar como si fuera una supermotard, así que tengo que esperar un poco a que la moto se coloque para entrar en la curva. Raro, pienso, porque a pesar de frenar fuerte no había sido tan brusco como para cruzar la moto así. Hago las siguientes curvas con más cuidado y pensando en lo ocurrido. Se sucede una secuencia de virajes a un lado y a otro, y luego llego a una pequeña recta que termina en otra frenada brusca antes de afrontar el Hairpin, una de las curvas más lentas del circuito. Aprovecho ese momento para mirar mi bota porque todavía sigo pensando que algo no va bien y cual es mi sorpresa al comprobar que ¡está llena de aceite del motor! Desastre.
La moto deja una nube de humo antes de Ramsey
Freno un poco más y paro la moto en el exterior de la curva. Todo está lleno de aceite, el basculante, la quilla y el neumático trasero. El caso es que el motor todavía funcionaba bien, así que era difícil notarlo antes de que el aceite llegase a la rueda. Al principio siento un poco de pena por no terminar el Senior TT, podía haber hecho 21º con facilidad, pero después recapacito: si el aceite hubiese salido más rápido y hubiese perdido agarre en la curva Schoolhouse, justo antes de Ramsey, que se hace en 5ª por encima de 200 km/h el resultado podía haber sido desastroso… También me vienen las palabras de Eddy Roberts a la memoria, que rompió el motor cuando lideraba el Manx GP y dijo: quizá si no hubiese roto me hubiese caído en la Milla 32… Los comisarios interrumpen mis divagaciones para ofrecerme agua, refrescos, galletas, tabaco y un teléfono. Son una gente magnífica. Uno de ellos mira mi moto con atención y descubre los restos de un pájaro que ha impactado con la carrocería. Habrá que ver si eso ha podido causar la avería. En cualquier caso comienzo a sentirme bien, como si todo empezase de cero, como si fuese un poco más joven… Por la Manx radio, que tiene un puesto justo en esa curva, dicen que estoy bien y hablando por teléfono, así que el equipo se tranquiliza en el pit-lane.
Los comisarios del Hairpin
Termino de ver la carrera desde la barrera y justo después de ésta pasa Cameron Donald con la Suzuki de Capirossi aullando ¡va rápido el tío! Me toca esperar al camión que recupera las motos tras la carrera, así que una vez han subido la mía vamos por la montaña recogiendo las otras que han sufrido algún percance. Al llegar a Verandah, una curva cuádruple que se hace también en 5ª, tenemos que recoger la moto del piloto manx Conor Cummins, que se ha caído en carrera. Bajamos del camión y no vemos nada, tenemos que asomarnos al borde del desmonte y allí está la moto, unos 300 metros montaña abajo.

La moto de Conor tras el rescate
Todos los comisarios dicen al unísono: fucking hell. Una expresión muy utilizada aquí, que viene a ser algo así como jooooder. Les digo que les va hacer falta un helicóptero para recuperarla. Media hora después y con la ayuda de la grúa, la moto vuelve a la carretera y como es de esperar está destruida. Se me encoge el estómago de pensar hasta donde llegó Conor. Lo bueno es que sólo se ha roto un brazo y tiene una rodilla tocada. Este TT ha terminado siendo el más duro en el que he participado. Dos horas después vuelvo al paddock, ha sido la carrera más larga de mi vida, y John me abraza con satisfacción. No hemos podido terminar como queríamos pero estamos todos contentos.
Hutchy en el podio del Senior TT, con Farquhar y AnsteyAl poco me cruzo con Paul Owen que me dice: joder, iba detrás de ti y he visto que empezabas a echar humo, estaba asustado y he intentado avisar a los comisarios desde antes de Ramsey, pero no me hacían caso.
Paul ha recibido el primer premio al espíritu del TT, ya que cuando su amigo Paul Dobbs se accidentó el se bajó de la moto, cogió la bandera del comisario y se puso a parar a los otros participantes para que pudiesen atender más rápidamente al accidentado. Sin duda es un ejemplo de cómo se comporta la gente aquí. Ian Hutchinson ha vuelto a ganar y con esta son cinco sus victorias (todas las categorías), así que ha hecho historia al ser el primero en conseguirlo.
Ya por la tarde y con más tranquilidad recogemos la caravana y nos preparamos para el regreso. Pero todavía no ha acabado el TT 2010. Aparecen los dos Dave enloquecidos y preparados para los que llamamos el “Dave show”. Collister aprovecha después de un sinfín de coñas para dedicarme su libro, si os interesa lo podéis encontrar en www.photocycles.com

- Dave Collister, Pepe y Dave Purves
Pepe, los dos Daves y un servidor nos fuimos a celebrar el fin del TT y terminamos, después de ver los fuegos artificiales, en la discoteca Colours como la mayoría de los participantes. Tengo que dar las gracias al Sondel Sport Racing, a Metzeler, a Suzuki, a todos los que han formado parte de esta historia en algún momento y a los que lo habéis seguido por el blog. Y dedicárselo en especial a Adrián, que dijo: no vuelves al TT si no es con un equipo. Todo el mundo mira ya hacía el futuro y yo vuelvo a los planes que tenía antes de que John me llamase, subir al Montblanc por la ruta de los cuatromiles, pero eso ya es otra historia…








































Sergio Romero, del departamento de pruebas de Motociclismo, vuelve a poner rumbo a la Isla de Man para disputar el Tourist Trophy. En su tercera participación en la carrera más antigua y con más tradición de la historia, vuelve al TT con una Suzuki GSX-R 1000 y neumáticos Metzeler. El Circuito de la Montaña, de 60 km y uno de los más técnicos del planeta con más de 220 curvas, acogerá la 104ª edición con una de las parrillas más interesantes de los últimos años.


