Inmenso

Pepe_2 editoSegún va transcurriendo la temporada, Valentino Rossi va sorprendiendo más a los pocos que podían mantenerse reacios a aceptar que nos encontramos ante la mejor versión del pluricampeón del mundo. Su carrera en Assen ha sido digna de inmortalizarse en un manual. Ha combinado estrategia, inteligencia, anticipación y determinación. Ha sido un perfecto ejemplo de cómo ganar teniendo presentes todas las variables, incluida una situación extrema en la última curva, como la que finalmente tuvo lugar. Probablemente Rossi estaba esperando el toque con Márquez antes de que se produjese, ya sabía cómo sortear la grava, acelerando a tope para no encallar su moto.

Es difícil determinar si estamos ante la mejor versión de Valentino, porque Jorge Lorenzo tiene muchas posibilidades de acabar aguándole la fiesta al italiano, y porque las Honda han errado su evolución mecánica, pero está claro que en esta temporada 2015 es el protagonista indiscutible, el ave fénix que ha regresado a la cima con 36 años, y tras cinco sin acariciar el título, algo nunca visto.

Por otra parte, este fin de semana se dio luz verde a la política que regirá MotoGP en los próximos años, y con la que parece que tanto las marcas como los equipos privados están de acuerdo, un hito en un deporte en el que siempre los intereses oficiales y privados han parecido encontrarse. Económicamente será viable para todos, que es la mejor manera de encontrar una estabilidad duradera. Con seis firmas involucradas, las parrillas están aseguradas, y del espectáculo jamás hemos dudado.

Viejos rockeros

Edito_2446Dicen que nunca mueren, y este fin de semana hemos tenido la confirmación de que los grandes campeones, tampoco dejan nunca de serlo. Por una parte Max Biaggi volvió a correr una carrera del Mundial de Superbike después de tres años, y se permitió batir el récord del circuito en los entrenamientos del viernes. En las carreras rozó el podio frente a la nueva jauría de aspirantes de esta temporada, toda una demostración de aquello de «quien tuvo retruvo».

Por otra en Jerez se reunieron algunas de las viejas glorias del Mundial de 500 cc de los años 80 y 90, acompañados por un rosario de campeones de otras cilindradas. A nombres como los de Schwantz, Spencer o Gardner, se sumaban los de Nieto, Lavado, Cardús o Capirossi, además de otros cuantos, en un evento que puede convertirse en un verdadero éxito en el futuro.

Y para rematar el fin de semana, hemos tenido CEV en Montmeló, Superbikes en Misano, y también la concentración de los HOG Harley-Davidson en el Puerto de Santa María. Un fin de semana bien repleto de acontecimientos. Desde luego quien hubiese tenido la intención de tener unos días sumergido en las dos ruedas, lo habría tenido fácil en cualquier zona que estuviese. Con el calor ya no hay excusa para dejar nuestras monturas en el garaje, sean las que sean, aunque no sean tan exclusivas, llamativas o eficaces como la Honda RC213V-S que protagoniza nuestra portada, la moto más cara de la historia y la más fascinante creada por el fabricante japonés, al menos, en este siglo.

Respeto

EDITORIAL_2408El motociclismo es un deporte que en su momento experimentó un auge enorme. A partir de la década de los 90 las audiencias televisivas se multiplicaron, los circuitos se llenaron en cada Gran Premio, los patrocinadores acudieron en masa, y los pilotos españoles, que eran hasta entonces una minoría, empezaron a lograr año tras año títulos en todas las categorías.

Nadie se hubiese imaginado antes de esos tiempos que al publico en una carrera, ni siquiera a una persona entre todos ellos, se le ocurriese silbar al ganador, ni porque no le cayese simpático, ni porque ganase al que era su favorito, ni porque no fuese el de su pueblo.

En el podio de Montmeló, incluso antes de que los pilotos saliesen a él, algunos espectadores silbaban a Jorge Lorenzo, que era el más que merecido ganador de la carrera de MotoGP. Un piloto que se juega el físico, y que además es el mejor de todos los presentes en esa carrera y la gana, no se merece esta falta de respeto, sino la admiración y el apoyo de todos los que están presentes, un público que se supone es aficionado a las motos, no una masa polarizada a la que lo único que le importa es que ganen sus colores.

Ya tenemos deportes en los que esto ocurre, en los que lo menos importante es la actividad en sí misma, sino quien sea el ganador. Esperemos que el motociclismo siga libre de estos elementos, y la única forma de conseguirlo es mostrar nuestro rechazo inmediatamente. No los queremos, aunque tengamos que ser muchos menos.

Todo o nada

editorial_2366No hay duda de que este inicio de temporada está siendo mucho más complicado para Marc Márquez de lo que fueron los tres últimos. Tras tres carreras está situado en la clasificación en quinta posición, a 30 puntos de Valentino Rossi. La mayoría de estos puntos se han ido en la caída de Argentina de este fin de semana, una carrera en la que ha vuelto a demostrar su determinación de ganar, la misma que tuvo hace una semana corriendo a toda velocidad por la línea de boxes de Austin para tomar su segunda moto y lograr la pole en los entrenamientos, o que hemos visto tantas y tantas veces.
Márquez es un piloto muy rápido, y también tozudo, en el sentido de no dar por perdida jamás una posición. Esa actitud le ha reportado muchos de sus éxitos, y se los seguirá dando, aunque en esta ocasión se hayan esfumado 25 puntos. En Termas Valentino iba más rápido y tenía mejores armas para el final de la carrera, pero Marc no estaba dispuesto a cederle la victoria, y esa caída probablemente marcará un punto de inflexión en la relación de ambos. Cuando se lucha no ya por una victoria, sino por un título, los rivales se tienen que respetar, pero es casi imposible que se quieran. Márquez y Rossi han tenido una excelente relación mientras no eran rivales directos, pero en cuanto lo han comenzado a ser, todo ha empezado a cambiar. Para los grandes campeones no hay medias tintas, es todo o nada, y si hay algo que no te puede despistar, es la relación con tu rival directo.

Batalla estelar

Edito_2346Cada vez es más difícil encontrar logros que Marc Márquez pueda batir. Después de romper casi todos los que se refieren a precocidad en sus resultados, y posteriormente a cifras absolutas, ya solo quedan situaciones especiales, como la que hemos vivido este pasado sábado durante los últimos instantes del entrenamiento cronometrado. Algo no funcionó bien desde el arranque de su moto, porque si algo hacen estas MotoGP es hacerlo al instante con un ruido ensordecedor, pero dentro de la mala suerte que supone que una moto que nunca se rompe, lo haga en el momento menos oportuno de los entrenamientos. Pero también hay que reconocer que Márquez tuvo una suerte inmensa. Es la que acompaña a los campeones, y puede que conforme más grandes, en mayor medida. El aviso podía haber saltado en cualquiera de los más de cinco kilómetros y medio del circuito, pero lo hizo en la recta, con el tiempo justo para parar, saltar, correr, recoger su moto, y pasar con siete segundos de margen antes de que la pista se cerrase. Para que este tipo de situaciones se dé, tienen que conjuntarse muchos factores, todos de cara, todos dispuestos para que el protagonista logre su épica actuación. Obviamente nuestro protagonista tiene que ser capaz de estar a la altura de lo que se le exige, este caso ni más ni menos que lograr girar más deprisa que ningún otro.
La estrella de Márquez volvió a brillar en los entrenamientos para alzarle un poco más, para permitirle demostrar de lo que es capaz. Un hombre demuestra de lo que es capaz frente a las adversidades, y parece que no hay ninguna capaz de superarle. ¿Para qué queremos películas de intriga si Marc las supera con realidades?