Estaba haciendo un poco de mecánica en mis motos clásicas en el garaje y entre tornillo y tornillo he levantado la vista y he vuelto a ver el cartel con la BMW Futuro que ha estado colgado en todos los locales donde he trasteado con las motos desde que tenía 20 años de edad.
Recuerdo perfectamente la primera vez que lo vi. Con la emoción de la juventud devoré cada detalle de aquel poster. Una moto con turbo, cuadro de relojes digital, motor auto portante, inyección, maletas integradas… era el futuro, o al menos un proyecto de lo que los ingenieros alemanes imaginaban que sería el porvenir de la moto, y un sueño para un joven con ganas de comerse el mundo.
Ya han pasado más de 30 años, lo que quiere decir que el futuro de entonces ya podría ser hasta el pasado de hoy.
Muchas de las características técnicas dibujadas en ese cartel son realmente tan cotidianas actualmente que no son novedad. La inyección y la electrónica que apuntaban en ese diseño están claramente superadas, asimiladas y funcionan hasta en los más pequeños ciclomotores, otras soluciones se quedaron en el camino y no progresaron o incluso se descartaron, por ahora, definitivamente, como el turbo.
Otras que ni siquiera se incluían en ese ejercicio de estilo, algo que hoy llamamos concept bike, también se han asentado y son normales como las suspensiones alternativas delanteras, y traseras, aunque sigan confiando en los clásicos amortiguadores.
He recordado que con aquella moto soñaba con recorrer Europa entera, una Europa en la que no había radares, ni nadie pensaba en ellos, una España en la que se acababan de estrenar las primeras limitaciones genéricas en autopistas justificadas por el precio del petróleo.
Aún recuerdo el slogan: “Aunque usted pueda, España no puede”. No correr por no gastar, ¿quién piensa ahora así?
No hace falta que nadie nos recomiende consumir menos petróleo, ya se encarga nuestro bolsillo o mejor los escuálidos guarismos de la cuenta bancaria, pues entonces viajábamos con la cartera llena de billetes y ahora con una simple tarjeta de plástico con banda magnética y chip. Nuestro bolsillo se vació de papeles y los bancos de números cada vez más y más grandes.
Lógicamente aquel proyecto de futuro me ha hecho buscar las fotos que me envió hace no mucho un buen amigo, nada aficionado a las motos, pero que como todos, se asombra con su tecnología y sus formas.
Unas fotos que ya conocía, del ejercicio de estilo de una fábrica de automóviles, quizá la más prestigiosa en coches de competición, Ferrari. Igual que aquella vez hace más de tres décadas me gusta admirar la tecnología aplicada, que en este caso es autentica realidad; otra cosa es, igual que entonces, como funcionaría prácticamente.
La concep bike de Ferrari tiene frenos radiales, transmisión, dirección y suspensiones alternativas y un buen puñado más de soluciones técnicas que son realidad, pero que nadie sabe si se impondrán o se quedaran como un precioso ejercicio de diseño y tecnología aplicada.
Curiosamente también me doy cuenta que las motos que mas me divierten en la actualidad se diferencian poco, a grandes rasgos, de las que yo conducía entonces, o incluso de aquellas aun más antiguas en las que aprendió de conducir mi padre, aunque las actuales sean infinitamente más eficaces.
Son las motos trail, un concepto que aunque parece inventado en los grandes rallyes africanos no es más que la evolución de la moto polivalente útil para todo de toda la vida, con las que se puede llegar lejos, muy lejos y divertirse mucho, muchísimo. Algunos de los ingenieros que hoy tienen que decidir, si les dejan políticos intereses económicos y otros condicionantes, sobre el futuro de los vehículos en general, no habían nacido cuando yo me asombraba con el cartel de la BMW Futuro.
Ellos tendrán que crear sus propios proyectos de futuro para hacernos imaginar cómo será el porvenir, incluyendo motores eléctricos, de hidrogeno o quién sabe qué fuente de energía. Ni ellos lo saben.
Yo de momento me voy de viaje por Europa en un par de días en una moto que contiene la mayor concentración posible de tecnología práctica aplicable a motos de serie en la actualidad.
Frenos antibloqueo, suspensiones ajustables electrónicamente, luz delantera direccionable, telefonía móvil, navegador… son solo algunos detalles de equipos que los creadores de la Futuro ni pensaron.
Así que no queda más que deducir que el futuro es hoy. Mañana ya se verá.
