Llevo algún tiempo pensando en escribir sobre el asfalto en el mundo. Por fin me he decidido tras tener más información de la última gran carretera que se pretende construir en Tanzania.
Es curioso, no hay ni un solo compañero con ansias de aventura que no sienta una decepción cuando se enteran de que tal o cual pista y camino principal se están asfaltando o se ha terminado de pavimentar. Son los amantes de la aventura, los que prefieren el ripio, la arena y el polvo a la sencillez de una carretera asfaltada, que suelen tener en las curvas su mayor aliciente rutero. Decepción porque una vez asfaltadas esas rutas no volverán a ser lo mismo. El asfalto lleva el desarrollo a los pueblos que enlaza de forma vertiginosa. Permite transportar mercancías con mayor velocidad y seguridad y para lo que nos concierne permite llegar a los viajeros de forma mucho segura que cuando el viaje se tiene que hacer obligatoriamente por tierra.
No menos curioso resulta que una vez superada la primera decepción y tras la evaluación de la nueva situación, los más razonables entienden perfectamente que ese camino mítico sea asfaltado, por la mejoras que suponen para la población local. Sólo algunos más reacios y con ansias de aventura aún tardan más en reconocer que es bueno, pero la verdad sólo hace falta decirles que igual que nosotros exigimos que se arreglen y mantengan todas nuestras infraestructuras impecables incluso con guardaraíles poco agresivos con los moteros y también autopistas con barreras para que no se cruce ni un solo animal en nuestro camino, no podemos pretender que los pueblos más desfavorecidos, esos que aún están en vías de desarrollo, continúen con caminos de tierra. ¿Acaso queremos que mantengan sus formas de vida ancestrales sólo por si alguna vez se nos ocurre ir a nosotros a vivir una aventura por sus territorios?
Es el desarrollo universal, esa evolución que deberíamos medir con la misma vara para todos los territorios y tiempos. ¿Alguien duda de la beneficiosa influencia del Camino de Santiago en la España Medieval? Una vía por la que penetraron ideas y culturas, formas de entender la vida que se acoplaron a nuestra propia sociedad ayudando a dar forma a la España del Renacimiento. Más cercano aún, ¿alguien duda de la excepcional influencia del turismo extranjero, fundamentalmente playero, en la España de los años 60 y setenta del pasado siglo? ¿A alguien se le ocurriría pedir que los gitanos del Sacromonte granadino debieran seguir viviendo en cuevas sin corriente eléctrica, agua ni por su puesto pavimento en las calles para mantener la tradición?
Pues sí, en los últimos decenios se ha acelerado el proceso de “asfaltización” de grandes rutas del mundo y se estudian la realización de algunos grandes proyectos sobre terrenos vírgenes o casi vírgenes que sin duda cambiarán su fisonomía.
Unos pocos ejemplos muy representativos:
La afamada ruta 40 corre por el occidente de Argentina de norte a sur. Una ruta mítica desde el tiempo de los incas que hasta hace poco tiempo era en su totalidad un camino de arena y ripio, tiene hoy grandes zonas asfaltadas. La transiberiana en Rusia era hasta hace poco una trampa en cuanto llovía un poco y la pista de arcilla se convertía en una vía intransitable, hoy las maquinas asfaltando continúan su proceso de unir las grandes ciudades siberianas entre las que apenas restan ya unos pedazos del antiguo trazado sobre tierra. Viajar hasta Dakar desde España se puede hacer completamente por asfalto siguiendo la carretera de la costa. El mito de la inalcanzable capital de Senegal ya no lo es tanto. El Tíbet, el más lejano y remoto lugar de Asia también ha empezado a asfaltarse. Entre Lasa y Kasghar son decenas los tramos que están siendo reformados y el verano que viene lucirán una primeriza capa de negro asfalto. Es más, con el empeño de los chinos y su forma de trabajar, (en todo el gigantesco país inauguran cincuenta kilómetros de autopista al día) en un par de años la mítica ruta tibetana estará completamente asfaltada entre Lasa y el límite con la disputada zona de Cachemira. Esta zona reclamada por la India pero bajo administración de China quizá se libre algún tiempo más, pero si resulta que los militares consideran más beneficioso para sus intereses el asfalto a la tierra en pocos meses la pavimentarán.
“Tú y yo hemos tenido la suerte de conocer un mundo donde el asfalto acababa al poco de salir de las capitales del mundo”. Esto me dijo una vez Ted Simón ese genial moto-aventurero, autor de “Los viajes de Júpiter”, que se dio una vuelta al mundo allá por los años sesenta .Ted volvió sobre sus pasos a repetir el mismo viaje veinte años después y se encontró que la mayoría de las pistas por las que había circulado eran ahora carreteras, cuando no colapsadas autopistas.
Sí Ted, es cierto que nosotros tuvimos suerte; pero también la suerte de viajar sin GPS, teléfono móvil, ni Internet. ¿Eso es suerte? Pues sí, y no. Si, porque el viaje se vive de otra forma cuando debes enfrentarte a entornos y situaciones diferentes sin ningún cordón umbilical que te una a tu conocido y seguro mundo, y no es suerte porque cada paso, sobre todo de búsqueda y envío de información, suponía un gran esfuerzo, gran costo y poca actualidad. Lo cierto es que como bien dice Ted tuvimos suerte de vivir aquello, y yo añado, también de vivir esto. Los que empezaron a viajar con teléfono móvil e Internet no tienen vuelta atrás. Aquello es el pasado.
Empezaba este blog motivado por el proyecto de la carretera de Tanzania, una ruta que pretende atravesar el Parque Natural del Serengueti, patrimonio de la Humanidad en la lista de la UNESCO. Hace ya más de veinte años para enlazar Arusha con el cráter del Norongoro se necesitaba un día completo de largo y fatigoso camino. Una pista que básicamente estaba creada por el paso de los vehículos, sin ningún tipo de intervención de otra maquinaria. Hace ya unos cuantos años que el Topo mi “viejo amigo africano” un gran motero y mejor aventurero que sigue viviendo en Africa Oriental, me dijo que la habían asfaltado. Lo recuerdo como una decepción y una alegría al pensar en las aldeas que a los lados de aquel tormentoso camino ya no necesitarían muchas horas para acudir a un hospital o a diario al colegio.
Ahora es un poco diferente. La carretera que se planea construir sólo atraviesa el Serengeti, sin unir ninguna población importante ni grande ni pequeña. Es el trazado más corto para unir el norte de Tanzania y por tanto la costa del Océano Indico con el lago Victoria. Es el trazado más barato. La alternativa que se propone rodea por el sur el parque nacional y sólo tiene como inconveniente ser más larga y por tanto más costosa.
Quizá a alguno le apetezca cruzarse el Serengueti viendo desde la ruta leones y elefantes siguiendo una plana carretera y sobre una Harley Davidson, pero no creo que sean tantos como los que preferimos que dejen a la naturaleza tal y como esta en esta ocasión. No veo ninguna ventaja para la Humanidad.
Si a estas alturas te estás preguntando entonces que haremos con nuestras motos de off road, con esas grandes poderosas y magníficas motos trail que te pueden llevar hasta casi cualquier lugar del mundo, no te preocupes. Si bien las grandes rutas transcontinentales tienen los días contados, siempre quedarán millones de kilómetros de caminos por todo el planeta en los que vivir verdaderas aventuras. Aventura: empresa de resultado incierto o que presenta riesgo dice el diccionario, y para eso no hace falta irse al fin del mundo, ni hacerlo por una pista de tierra.

Nacido en Madrid en 1958, comenzó a viajar como mochilero siendo menor de edad y pronto unió su afición por los viajes con el mundo del motor y la imagen, trabajando para diferentes revistas y televisiones de España e Hispanoamérica. Colaborador de MOTOCICLISMO desde 1983. En 1984 funda Motos Televisión, compañía dedicada a la retransmisión televisiva de eventos deportivos desde motocicletas. El Comité Olímpico le encarga la retransmisión mundial de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 (Australia), Atenas 2004 y Pekín 2008. La fotografía y el relato de viajes han sido siempre dos de sus grandes pasiones. Miembro de la Sociedad Geográfica Española ha viajado en todo tipo de transportes pero especialmente en moto, por más de ochenta países de los cinco continentes. Ha realizado exposiciones fotográficas, conferencias, escrito libros de viajes y hay quien ha dicho de él que ha estado en todos los rincones de España, por lo menos dos veces. Fundador de Iberian Moto Tours empresa dedicada al turismo en moto por España y más recientemente Vuelta al Mundo y China Tierra de Aventura.