Esta maldita crisis que nos tiene a todos en vilo es una prueba más a nuestra forma de vida y como siempre prefiero ver el lado positivo, me vienen a la mente unos cuantos ejemplos que nos deben animar a seguir luchado por lo que de verdad vale.
No es fácil señalar los causantes de la grave crisis económica que vivimos. Si fuera sencillo solo habría que detener a los culpables, juzgarlos y poner los medios para solucionarla. Como todos los que leéis esto estamos en una situación complicada, me doy un respiro en el continuo desasosiego y miro a mí alrededor para ver cosas que a veces están ocultas y en ocasiones como esta, afloran con claridad.
El ejemplo social de mayor impacto económico que me viene a la mente cuando pienso en la crisis global referida a la automoción es el caso General Motors. Una de las galaxias más notables del universo automovilístico, compuesta por muchas estrellas rutilantes en forma de marcas legendarias se ha colapsado.
No ha aguantado la presión espacial y en un tiempo record va camino de convertirse en un agujero negro. Algunas de sus estrellas posiblemente se salvaran con mayores o menores daños, eso sí, disgregadas y dispersadas por el cosmos, girando en galaxias diferentes. De todas sus marcas de renombre ¿se salvara alguna? Claro que sí, aquellas que hace tiempo dejaron de ser obsoletos mastodontes; pero las que tenían en su descomunal tamaño y merecida fama histórica su único argumento quedaran en el recuerdo como los dinosaurios. Las que se fueron adaptando poco a poco, evolucionando, desechando accesorios y sistemas anticuados a favor de una mejor adaptación al medio ambiente del siglo XXI seguirán su camino, continuaran con su estirpe. Es la ley natural, la ley de la evolución del mercado. Ir en “contra natura” no parece por tanto el mejor sistema para pervivir si fabricas un artículo de consumo masivo, pero no hay que olvidar que es la inteligencia del hombre y su pasión mas allá de las normas lógicas la que ha conseguido crear algunas de las obras más bellas y permanentes de nuestro paso por el planeta. ¿Es lógica la poesía, son lógicas las motos no utilitarias?
En este extremo y sin tener que dejar los Estados Unidos de Norteamérica está el caso Harley Davidson. HD como empresa tuvo una crisis mucho más dura que la que ahora sufrimos todos. Ningún analista daba ni un céntimo por ella, pero unos románticos tomaron sus riendas y llamaron al espíritu patriótico, llamaron a la pasión, a la locura, al amor. Y Harley revivió con tanta fuerza que se convirtió en todo un símbolo de su país, en algo a lo que aferrarse más allá de la pura economía. Como aquel que se enamora de una mujer o un hombre feo que no le corresponde y además le engaña, así es el amor, sin lógica, sin razón, el mejor alimento para el espíritu humano.
Así que en esta crisis mientras unos entregan todos sus esfuerzos en acusar a otros, aquellos en devolverles la moneda y nadie en solucionar los verdaderos problemas, el mundo sigue avanzando, ofreciendo un día nuevo cada 24 horas. En lo que como siempre todos se ponen de acuerdo es en decirnos verdades a medias, o medias mentiras, que para el caso es lo mismo, e invariablemente en persecución de beneficios de una u otra forma.
Es lo que sucede con los vehículos eléctricos. La panacea, el fin de la contaminación, la perfección, la defensa de la ecología… En los próximos meses y años preparémonos a escuchar los más aduladores calificativos sobre la nueva tecnología del transporte. Ya no se cortan en decir que no contaminan. Que yo sepa producir la energía eléctrica con la que cargar nuestras motos y automóviles del futuro inmediato no le saldrá gratis, ni a nuestro bolsillo ni a esa naturaleza que se empeñan en decir que salvaran con este sistema.
Energía nuclear, aerogeneradores, centrales térmicas de carbón o petróleo, energía hidroeléctrica y algunas otras menos conocidas o rentables serán las fuentes donde se producirá el elixir destinado a surtir nuestra movilidad personal y colectiva. La primera fuente, la nuclear es polémica, la más rentable y también contaminante a largo plazo, la segunda “solo” destroza las montañas y parajes donde se sitúan en cadena cientos de molinos, la tercera traslada la contaminación de las ciudades a los centros de producción, que suelen ponerse lejos de la vista de los ciudadanos para que ni se enteren, y la ultima solo rellena de agua, anegando y acabando con la biodiversidad de muchos de los mejores valles del planeta. Para no alargarme no entraremos en otros componentes indispensables para aprovechar esta energía limpia como son los acumuladores y las toxinas de su producción.
Hace menos de un año pase viajando en moto por un lugar del mundo que es de los que yo conozco el más parecido al infierno sobre la faz de la tierra. Un largo tramo del rio Amarillo en China, al noroeste de Pekín, está destinado a la producción de inmensas cantidades de energía eléctrica mediante centrales térmicas de carbón con la que alimentar al gran Dragón del desarrollo chino. A unos centenares o solo decenas de kilómetros de las renegridas fábricas, sus cordilleras de calcinados deshechos y sus chimeneas que vomitan miles de toneladas de agentes contaminantes a la atmósfera, unas cuantas grandes ciudades disfrutan de atmósferas limpias. Las bicicletas de tracción humana han sido prácticamente sustituidas por bicis eléctricas, evitando la proliferación de contaminantes automóviles movidos por hidrocarburos. Es fantástico, nadie diría que nos son ciudades ejemplares en este sentido. Eso sí, mientras el viento no cambie y en lugar de soplar hacia el desierto del Gobi llevándose allí sus toneladas de mortífera carga, un buen día no le dé por rolar y dirigirse hacia las urbes, envenenando a los ciudadanos, como sucede con los trabajadores de las fabricas cuyos pulmones apenas aguantan unos años la vida en el infierno.
Claro que cada sistema tiene inconvenientes, es inevitable, y yo soy el primero que no quiere volver a la Edad de Piedra, pero no me gusta que me engañen con cantos de sirenas mercadotécnicas. Por eso me gusta aprovechar la tecnología en todas sus facetas y me gustaran las buenas motos eléctricas, eso sí, sabiendo sus consecuencias. Posiblemente tendrán su desarrollo y apogeo.
Algunas llegaran a ser las estrellas más refulgentes de las grandes galaxias de la automoción del siglo XXI, y solo algunas se libraran del siguiente colapso. Entre ellas, seguro estarán las marcas y modelos que tocan el corazón humano. Sigamos pensado como universitarios, enamorémonos de las feas, sigamos creyendo en la utopía, seamos realistas, pidamos lo imposible y digamos ¡No a la muerte entrópica del Universo!
Nacido en Madrid en 1958, comenzó a viajar como mochilero siendo menor de edad y pronto unió su afición por los viajes con el mundo del motor y la imagen, trabajando para diferentes revistas y televisiones de España e Hispanoamérica. Colaborador de MOTOCICLISMO desde 1983. En 1984 funda Motos Televisión, compañía dedicada a la retransmisión televisiva de eventos deportivos desde motocicletas. El Comité Olímpico le encarga la retransmisión mundial de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 (Australia), Atenas 2004 y Pekín 2008. La fotografía y el relato de viajes han sido siempre dos de sus grandes pasiones. Miembro de la Sociedad Geográfica Española ha viajado en todo tipo de transportes pero especialmente en moto, por más de ochenta países de los cinco continentes. Ha realizado exposiciones fotográficas, conferencias, escrito libros de viajes y hay quien ha dicho de él que ha estado en todos los rincones de España, por lo menos dos veces. Fundador de Iberian Moto Tours empresa dedicada al turismo en moto por España y más recientemente Vuelta al Mundo y China Tierra de Aventura.