Día 4. Etapa 3. La Rioja-Fiambala.
Por la tarde cuando revisaba el road-book me dio la risa: Sólo 182 kms de especial. Aquí hay gato encerrado. Y lo hubo. El ser mi segundo Dakar y la experiencia en pruebas africanas me decían que la ASO no se podía permitir un rally light y hasta ahora las dos etapas anteriores , aunque largas, se parecían más a la baja España que a un Dakar.
Bueno, manos a la obra. Con mi moto reparada y con motor viejo me preparé para disfrutar de una vez de por todas de una etapa dakariana (que para eso hemos pagado) y no tanta pista. 259 kms de enlace (para mí, lo más duro en un Dakar son los enlaces que tienes que hacer a 90-100 km/h para no romper el mousse y no degradar el neumático) y, después, 182 kms de disfrute.
En la línea de salida me tocó con un quad y me dije: “macho, te toca chupar mi polvo”, así que allí algo ligero y enseguida pude comprobar que esa etapa no iba a resultar fácil. También me chocó el bajo nivel de más de un piloto en arena (estábamos en un río de arena y piedras) pero creo que para correr un Dakar por lo menos debes de saber algo de conducción en arena y navegación.
Pues qué va, en el km 10 había que buscar una pista poco visible y allí estaban 15 ó 20 dando vuelas como los tontos y corriendo como gacelas. La tranquilidad que te da el dominio del roadbook, aparte de la seguridad, debiera de estar más primada en estas pruebas y exigir a los pilotos que participan un examen previo del conocimiento de la navegación, ya que sin eso los accidentes están garantizados. Hubo algún piloto que ni montaba el roadbook y sólo se cuidaba de seguir a los demás (una locura).
Después entre el km 80 y 100 había un erg de los de verdad, donde se pudo comprobar la tontería de la limitación de cilindrada ya que sólo la gente de nivel y los que teníamos motor bajo nuestras piernas conseguimos subirlas. El resto estaban tirados en los costados subiendo en zig-zag poco a poco.
El roadbook te enviaba 3 kms hacia arriba de la montaña de arena para luego buscar un WPM y cambiar el rumbo, pero arriba ya no había huellas, la gente optaba por irse directamente a la izquierda y pasar el WPM (de paso obligado si no quieres penalizar).
Al subir la montaña de arena la moto esta trabajando a 99 grados , cuando lo habitual en arena es entre 90 y 94 y empezó a hervir. Recomiendo a todo el mundo colocar en las motos un sensor de temperatura. En mi caso Jorge Velayos me instaló uno electrónico como el que montan las motos de velocidad, pero hay unos Hebo muy económicos. Hay muchos pilotos que han abandonado el Dakar por no darse cuenta que su moto se estaba calentando.
Decidí parar. Bueno, esto es mejor que haber roto la moto. La desmonté ,comprobé fusibles y me fijé que no tenía batería ni agua en el radiador , pero que no había fuga, sólo era un recalentón después de la gran subida. Apagué los aparatos eléctricos, quité las luces, desconecté uno de los dos electro ventiladores y meé dentro del radiador, ya que sabía que ese día me haría falta el agua del camel.
Arranqué la moto a pedal, encontré el WPM y seguí el rumbo por donde nadie había pisado. Después encontré las huellas de los primeros, que sí llegan a todos los wp y vi que había acertado (subidón de nuevo). En ese erg las cosas se estaban complicando, y como hay que beber constantemente para evitar la deshidratación me quedé sin agua, pero de nuevo allí estaba el público que me dio agua suficiente para volver a llenar mi camelback.
La arena estaba ya tan trillada que la navegación te ayuda para salirte de las rodadas y subir por arena virgen. Subí una duna grande y allí estaba el copiloto de Nani Roma haciéndome señales para que no bajase esa duna…… Debajo había un cortado inmenso y vi cómo Nani Roma salía del coche desorientado. Le pregunté que si me conocía y asintió con la cabeza. Estaba mareado y llamé por el iritrack para informar de su accidente pero de nuevo no funcionaba ni el gps ni el iritrack. Estuve un rato con Nani y le dije que se sentara a la sombra (el calor era ya insoportable).
Continúe la marcha. A un km de allí me lleve una desagradable sorpresa: varios pilotos hacían como que no lo veían, pero allí estaba una Rally clavada y un tipo inmenso tumbado al sol sin dar señales de vida. Me acojoné, clavé mi moto en la arena y fui a auxiliar al piloto. Tenía un golpe de calor y estaba inconsciente. Hice señales a otro piloto italiano que llevaba siguiéndome toda la mañana y le obligué a parar. Le pegué varias ostias en la cara, le hice sombra, le quité la ropa, le mojé la camiseta y se la puse en la cabeza. Cada dos minutos le echaba agua de mi camel y obligué al italiano a que le diera agua de su camel en sorbitos en la boca. Lanzamos la baliza del piloto, aun cuando él se resistía y después de media hora apareció el helicóptero con los médicos.
Allí estaba etienne Lavigne y le exigimos agua ya que sólo nos daba una botella pequeña para cada uno, pero le insistí en que habíamos gastado toda nuestra agua en ese piloto y al final nos llenamos los camel de nuevo. Creo que entendió que no nos moveríamos de allí sin agua (somos solidarios pero no estamos locos y poco después nos podría hacer falta a nosotros).
Decidimos el italiano y yo ir juntos pero le dije claramente que sólo si él también se ponía delante y al final rodamos hasta el final del erg juntos. Después siguió la dureza entrando otra vez en un río de arena interminable donde poco a poco los pilotos se iban parando, decidí no jugármela y parar en la única acacia que daba sombra, tome un sportronic con mucha agua y después de 10 minutos proseguí la marcha.
Me encontraba fuerte y sabía que esa etapa era dura pero que estaba disfrutando. A 40 kms del final encontré a mi amigo JR agotado y le dije que era pronto y que teníamos mucho tiempo para llegar ya que eran las 4 de la tarde, así que buscamos de nuevo una sombra y paramos 15 minutos. Luego, a terminar. Salí delante y observé cómo varios pilotos que habían decidido no llenar sus depósitos por no llevar peso se quedaban sin gasolina pero decidí no compartir la mía, ya que me haría falta seguro.
A 15 kms del CP2 vi a dos famosos pilotos españoles con el mismo problema y el patriotismo no me dejó decir que no; uno de ellos me sacó gasolina y continúe. A 200 metros del CP mi moto se quedó sin gasolina, clavada en la arena de una bajada y sentí pavor cuando vi a un camión en carrera que venia directo hacia mí. Le hice señas de que no me podía mover y el publico también los advirtió pero los mal nacidos no corrigieron y si no salto de mi moto me hubiesen arrollado. Empujé mi moto hasta el CP y los comisarios de carrera tomaron nota de mi reclamación al camión , que a la postre no fue penalizado (eran franceses, qué raro) por su acción extradeportiva (mierda de reglamentos).
Mi cabreo fue mayúsculo al comprobar que el piloto que me había sacado gasolina no me conectó el tanque y que por eso se paró mi moto. Nunca dejéis que nadis os toque la moto, sólo el mecánico debe de hacerlo y evitaréis cagaros en la madre que le parió a alguien. Para mas INRI uno de los depósitos se había quemado con el escape, así que pedí gasolina al publico (de nuevo imposible pagarla) y continúe con el deposito trasero, solo quedaban 10 kms.
A 5 kms del final vi de nuevo a JR que se quedó sin gasolina después de haber hecho (como siempre) de buen samaritano y haberle cedido a alguno de los que no llenan por el peso parte de la suya. Volví dos kms donde había público con motos y les indiqué la posición para que lo auxiliaran.
Por fin, en el bivouac de Fiambalá fuimos conscientes de la magnitud de la etapa: 182 kms y desde las 5 de la madrugada hasta las 6 de la tarde sólo habíamos entrado 90 de las 160 motos y 20 coches, con lo que la organización abrió la mano ya que si no se quedaba sin rally el tercer día. Por cierto que aquella noche volví a indicar los fallos del GPS y no se me hizo ni caso de nuevo.

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