Historias del Rally Dakar

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El Dakar visto desde atrás, por Manuel García Vitoria. Capítulo VI. Etapa 5: Copiapo-Antafagasta.

Publicado el Febrero 4th, 2010 por admin | Clasificado en: Pilotos Españoles Dakar 2010, dakar 2010 | Tags: , ,

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Etapa 5. Copiapo-Antafagasta.

Antofagasta: ese nombre ya me sonaba mal incluso antes de salir de España.  Me sonaba a troglodita o algo así,  y encima 483 kms de especial. Era el principio de la criba, pensé. La posibilidad de dormir algún día a la intemperie no me hacia ninguna gracia. Recordé la noche que pase en Mauritania en el 2006 y lo mal que lo pase alli y pensaba que se repetiría, seguro.

Había conseguido dormir 5 horas , que me hacían falta para encarar esta parte del rally (para mí, la mas dura) pero el día empezó mal. Cuando ya tenia todo listo (cod gps introducido, moto arrancada,…) y me disponía a salir, me doy cuenta de que la araña y todos los aparatos de navegación estaban torcidos.Algún malnacido me tocó la moto la noche anterior y se le cayó al suelo, pero lo peor es que no había dicho nada. Tenía miedo a que la araña se rompiera en la especial. Volví hacia los mecánicos y les indiqué lo que sucedía, por lo que revisamos que los tornillos no estuvieran flojos, y enderezamos como pudimos la araña.Salí muy cabreado al enlace. La verdad que entre tanta gente siempre hay algún tonto de los cojones. Después de 90 kms de enlace entramos en la especial de 483 kilometrazos. La primera parte fue bien, e iba a más. Me encontraba fuerte y los pedrolos y el dichoso guadal me fueron bien. La verdad es que en piedra me encuentro cómodo ya que en mi zona de enduro las tenemos de todos los tamaños.

Era una etapa sin demasiadas complicaciones salvo los millones de piedras que había por todos los lados. Todo rodaba bien. Antes del cp 2 vi a un francés con una Rally all que se le atragantaban los pedrolos y que había aterrizado en mas de una ocasión. Me indicó que no le iba el road-book y me lo llevé varios kms detrás.

De repente veo una bandera de España: mis amigos Guillermo, Ángel y Juan Antonio estaban en una curva con un cambio de dirección marcado en un WPM. ¡Qué alegría! Paré un momento a tomar una Coca Cola fresquita y comerme un plátano. Paré al francés y le dimos asistencia para que descansara un poco, pues iba jodio el hombre.

La verdad es que estaba disfrutando ese día y la tranquilidad que te da el saber que la noche no cae hasta las 21 horas (no como en África, que a las 17 ya empieza a anochecer) te hace tomarte las distancias que te restan hasta el final con mucha mas tranquilidad, sabiendo , por descontado, que en el Dakar todo lo que se puede romper se romperá, seguro.

Y así fue. Llegué al cp3, reposté mi moto siempre a tope de gasolina, independientemente de la distancia que quede para el final (puedes perderte o romper un deposito en una caída), comí e hice amistad con el chofer del camión que nos llevaba gasolina (un argentino recio que me saco de su camión agua fresquita y me invitó a un trozo de carne argentina).

Allí estaba la moto destrozada de un piloto (no sabia de quién, pero me fijé que no era una KTM), y al ir a continuar la marcha, uno de los chinos de la JINGSENG, o cómo se llame esa copia de las Yamaha, (estos chinos nos van a echar a todos al paro) empezó a señalar mi rueda delantera y a echarse las manos a la cabeza.

Por la rueda delantera asomaba el mousse (se había desllantado o roto el talón), así que saqué los demostables,  lo coloqué en su sitio pero eso no había quedado muy bien, así que decidí sujetarla con bridas de las gruesas (por si acaso). Me volví hacia la moto del accidentado pero comprobé que la llanta no me servia , si no se hubiera quedado sin llanta seguro…

Me quedaban 117 kms y la ruta 5 estaría siempre a mi izquierda, con lo que pensé que malo sería que no llegara. A los 5 kms las bridas se fueron a hacer puñetas y después de colocar 15 más me di cuenta que lo que se había roto era la llanta. En ese momento me entró un sudor frío y pensé ESTOY FUERA OTRA VEZ.  Me tranquilice, hice un fuera pista de 15 kms con la rueda y el mousse fuera de la llanta colocando todo el peso sobre la rueda trasera.

A dos kms de la carretera habia un muro de piedras que impedían el paso así que dije ni muro ni leches, abrí gas, cerré los ojos y no sé cómo, pero el caso es que  lo salté. La rueda se terminó por romper. Ya estaba cerca de la carretera y seguro que no habría cobertura coño. Así era, ni el móvil español ni el argentino que había alquilado tenían cobertura, así que puse la moto para hacerme algo de sombra, me quité ropa, me hidraté y me puse la gorra.

Después de media hora paso un coche de asistencia y les hice señales, pararon me preguntaronn que cuál era el problema y se lo expliqué.  De repente algo maravilloso ocurrió: el conductor de ese fabuloso BMW me sacó un teléfono Satelital Iridium. Me lo estaba ofreciendo, no sabía qué decir y llamé Ángel de Zaragoza, que estaba a 50 kms. Le di mi posición e intenté pagarle la llamada a aquel alemán que me salvó de mi segura exclusión… una vez más.

En el coche llevábamos una rueda delantera y una trasera de mi moto, así que estaba salvado. Me tumbé a la sombra y a esperar. El problema es que les di mal las referencias y se fueron en dirección contraria, pero las cosas no habían terminado allí. De repente, un coche de la organización con dos franceses bastante serios se pararon cerca de mí, me levanté y les expliqué el problema que tenía,  y que repararía y seguiría…

Me preguntaron si iba a terminar la etapa o me iría por carretera. ¿¿¿¿¿¿¿¿POR CARRETERA???????, les pregunte. Ni por todo el oro del mundo, lo hice una vez y no pensaba repetir la operación , no pensaba en jugármela. Estaba bien y tenía la solución (aunque no se la expliqué del todo) y después de un rato dudando de mi palabra se dieron cuenta de mi determinación y me dijeron las palabras mágicas: Usted sigue en carrera.

Y es que si un coche de la organización ve a un piloto fuera del recorrido tienen la potestad de echarle de la carrera. Otra vez la Virgen del Pilar me estaba echando un capote. Al rato llegaron mis amigos, me cambiaron la rueda y volví al recorrido para terminar la etapa. Fui rápido y piloté como hacía años no la había hecho. Después de todo lo pasado este año tenía que terminar.

Adelanté a muchos coches de los de atrás y algún camión y tuve tiempo de algún pequeño incidente con un piloto francés de coches que en una zona estrecha de piedras no me dejó pasar y en la pista, al verme, aceleró. Creo que ese piloto entendía el castellano antiguo porque me entendió todas las lindezas que le dije en su misma ventanilla y hasta fue regañado por su copiloto por su acción.

De nuevo el GPS dio algún problema, con lo que volví a reclamar a la organización, que optó por no hacer ni caso de nuevo. Ese día no hizo mucha falta el GPS, ya que después de perder dos horas y media todo estaba marcado. Llegué al bivouac, Pepe me miraba y cuando le conté lo sucedido no se lo podía creer.  De nuevo, curro para el pobre mecánico.

Mañana nos esperaba otra etapa durísima con mucha navegación, que espara lo que habíamos pagado. Pero en el Dakar después de una etapa con problemas, hay otra peor, seguro.

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