Además de nuestra propia vulnerabilidad, de nuestra impericia, de la crisis… los motociclistas tenemos un problema. Se llama Pere Navarro, se llama el partido en el Gobierno. El Director de la DGT, y nuestro Ministro de Interior Pérez Rubalcaba, aplican para las motos la política de «tierra quemada»: si no hay motos, desaparecen también los problemas que estas causan.
Releamos la cuestión. Dado que en términos económicos y sociales apenas hay margen de maniobra entre, ejem, derecha e izquierda, el partido en el gobierno ha decidido hacer de la Seguridad Vial uno de sus temas bandera.
No voy a ser frívolo: sé perfectamente el valor de una vida, sobre todo cuando es la nuestra, la mía… la de un motorista, quiero decir, y sé perfectamente, lo he vivido en mis carnes, lo que cuesta recuperarse, y jamás del todo, de un accidente contra un guardarraíl… Pero independientemente de que a nivel europeo ocurre lo mismo, ya que la UE ha puesto la reducción de fallecidos en accidentes de tráfico como uno de los conceptos con los que justificar la existencia del aparato burocrático de la UE, está claro que ahora la seguridad vial está en boca de todos… y de modo interesado por parte de nuestras administraciones cuando pueden jactarse de que su acción «nos está salvando la vida».
Ya se sabe que en tiempos del Gran Hermano, parece que la acción del Gobierno es precisamente esta: para justificar su sueldo, han de decidir, y ante todo gobernar, sobre lo que conscientemente debiera poder escoger nuestra propia responsabilidad…
Sí a la moto Defensa del Motorista es una plataforma constituida en el año 2000 con el fin de luchar por los intereses de los motoristas como colectivo. Durante estos años Sí a la Moto ha servido como comité de expertos en muchos temas relacionados con la seguridad vial para los motoristas. Bajo el lema de "La moto es una solución, no un problema" pretende ofrecer una imagen positiva del mundo de la moto.